Carmen, buscando mi suerte: X. Un paseo por las nubes… y caída libre (2)

X.2

Nos montamos en el coche en silencio. Mi madre y mi abuela ya se habían encargado de decir todo lo que era necesario y más. Yo le envié un mensaje a Pepe, parecía que siempre ocurría algo para no continuar con nuestros planes, pero esto era una causa de fuerza mayor.

Manejar el coche de mis padres nunca fue fácil. Sin aire acondicionado, me sorprendía que mi abuela continuara con vida después de viajar en aquella cafetera. Ahora entendía por qué se había dejado ir en sus visitas al pueblo, ahora lo entendía.

Pero el sudor que caía por la frente de Gloria tenía más razones que el intenso calor no sofocaban las ventanillas bajadas. Mantenía su mirada al frente y su silencio comenzaba a preocuparme. Me gustaría decir que el profundo conocimiento de mi mejor amiga me hacía saber en lo que estaba pensando exactamente, pero no. No tenía ni idea de lo que pasaba en esos momentos por su cabeza.

No quería arriesgarme y pensar que, en realidad, lo que estaba era aliviada. No había querido nunca ser madre, pero le había pasado y ahora la naturaleza – aunque suene feo o raro decirlo – le libraba de una marrón que nunca había buscado. Pero que nunca lo hubiera buscado no quería decir que no lo hubiera querido ahora, quizás ese era el problema, quién me podía asegurar que Gloria no estuviera incluso ilusionada. Y su actitud era tan críptica que una insinuación en cualquier dirección podía ser contraproducente. Y esto no era un problema de pantalones que pudiéramos culminar con un comentario airado o malsonante.

– Gloria, no me has dicho nada.

– Es que no tengo nada que decir. – Saltó a la defensiva, hacía bien en tener prudencia.

– ¿Cómo estás?

– Jodida.

– ¿Me das alguna explicación más? Me tienes preocupada. – Su respuesta tardaba en llegar y cuando miré de reojo vi algo que jamás habría creído ver en la cara de Gloria: lágrimas.

A ver, yo he vivido multitud de situaciones con Gloria, puedo decir que lo he vivido todo con ella. La he visto llorar, claro, cómo no, pero los motivos han sido más mundanos, por decirlo de algún modo: cuando murió su abuela fue una tragedia. Estaban muy unidas dentro de la independencia que caracteriza a las mujeres de su familia. Lloró también cuando uno de los novios de su madre se fue de casa, según ella, era lo más parecido a un padre que había tenido. Y eso, con diez años, podía significa que le tenía preparada la cena por las noches y la llevaba al colegio por la mañana. Luego, en momentos muy duros, como cuando a su madre le diagnosticaron cáncer o a mí me pasó el evento de mi vida, se mantuvo impertérrita, dura, firme e incluso sarcástica. Podía deducirse de todo ello muchas cosas, pero yo no sabía ver dónde estaba esa línea en la que algo pasa a tener un aviso nivel rojo. Y ahora esto. Lloraba por la posibilidad de perder un hijo que nunca había querido y a mí me cogía totalmente descolocada.

– Gloria, ya sabes que yo no de este tema no soy una experta, aunque me gustaría, pero estoy harta de escuchar que eso puede ser de lo más normal.

– Ya, lo normal para muchas no tiene por qué ser lo normal para mí.

– Gloria, ¿quieres tanto ese niño de verdad? – Me negaba a creer que mi amiga hubiera cambiado tanto.

– ¿Qué te hace pensar lo contrario?

– No sé.

– Carmen, solo te voy a decir una cosa: sí, quiero ese niño y haré todo lo que esté en mi mano para tenerlo.

Con esa sentencia cerró la conversación cerrando los ojos y echándose hacia atrás en el asiento. Dios, cómo quería sentirme como ella, con esas ganas terribles de ser madre existiendo ya algo por lo que ilusionarme. Dios, cómo de vacía me encontraba por momentos. Dios, cómo de egoísta me sentía por desviar mis pensamientos hacia mis propios problemas y no concentrar mis energías en Gloria.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Comienza la segunda temporada

II. Eleonora

III. Mi vida sin mí

IV. Aventuras animadas de ayer y hoy presentan… ¡Sorpresa!

V. Vuelta a empezar

VI. Gloria, la visita más inesperada

VII. Verano azul

VIII. Hola, Pepe, soy Carmen

IX. Esto es Hollywood

X. Un paseo por las nubes… y caída libre (1)

Es Carmen!

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4 thoughts on “Carmen, buscando mi suerte: X. Un paseo por las nubes… y caída libre (2)

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