Carmen, mi suerte está echada: VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo (1)

VII.1

El momento de instalarse en un piso es muy especial. Es un momento de descubrimiento, de organización, de buscar huecos, de hacer tuyo un espacio desconocido y convertirlo en familiar. Así que las primeras semanas en mi apartamento fueron una luna de miel conmigo misma. Disfrutaba de absolutamente todo, cambiaba el orden de las cremas en el baño mil veces, ordenaba y volvía a ordenar mi “vestidor”, colocaba la manta del sofá cada día de un modo, movía la mesa pequeña del salón, dejaba caer elementos decorativos por aquí y por allá y siempre era una novedad el verlos esparcidos de diferente forma por cada rincón de aquel pisito. Un día, olvidaba recoger mis tacones de la entradita por la simple imagen de dejadez organizada que mostraban al mundo. Que me mostraban a mí. Y otros días, lo recogía todo en un ímpetu de limpieza visual que rayaba lo obsesivo. Poco a poco fui tranquilizándome, gracias a Dios, porque creo que no hubiera podido aguantar ese ritmo mucho tiempo más.

Sin embargo, instalar las nuevas emociones que me sobrevenían por mi nueva situación personal, eso ya era harina de otro costal. A pesar de mi nueva actitud ante la vida, esa en la que yo como adulta era capaz de asumir ciertos hechos contradictorios y seguir adelante sin hacer de esto un melodrama del tamaño de las películas dominicales de Antena 3, era complicado encajarlo: tenía que olvidar a Pepe. Un Pepe que no se había comunicado conmigo de ningún modo en el último mes. La brisa primaveral ya entraba a borbotones por mi ventana y yo sin noticias de él. Era como si se le hubiese tragado la tierra. No contestó a mis últimos mensajes esa semana posterior a nuestra ruptura y yo estaba segura de que era por mí, porque sabía que él me quería y no pretendía hacerme daño. Pero ¿de verdad que ya no íbamos a tener ningún tipo de contacto más? Mi relación con él había sido la más intensa que había tenido en mi vida, ¿cómo podía yo instalar esa sensación de abandono, de frustración y de fracaso?

Y justo ahí, en mi proceso de instalación física en un nuevo piso y de instalación psicológica de mis nuevas sensaciones, se vinieron a pasar un largo fin de semana de abril mi abuela y mi madre, como las acomodadoras de un cine al que entras sin ganas de ver la película que pasan, pero al que entras más por obligación moral que otra cosa.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada

I. Historias que acaban, historias que comienzan

II. La historia que comienza

III. La fiesta

IV. Llamando a mi controlador, llamando a Gloria

V. Reflexionando que es gerundio

VI. Vacíos y llenos

Es Carmen!

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3 thoughts on “Carmen, mi suerte está echada: VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo (1)

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