Recordando los mejores capítulos: Carmen, mi suerte en la vida

Me gusta recordar cómo empezó todo, cómo el germen de un relato corto que no tenía más pretensiones que llenar un espacio en blanco con una historia que me rondaba la cabeza hacía días ha dado lugar a lo que hoy es una historia en la que vuelco gran cantidad de ilusión cada semana.

De vez en cuando, por tanto, traigo a primera plana del blog ese germen, ese relato corto: “Carmen, mi suerte en la vida”.

Carmen 1.

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Las historias de Carmen: Las curvas de mi realidad

Ya lo decía en el microcuento de esta semana: a veces le dibujo curvas a mi realidad para sentirme más cómoda. Y no lo digo solo por mis curvas físicas, que son muchas y a mucha honra que las llevo – aunque mi trabajo me ha costado –, sino por las curvas de mi carácter. Son esas que derrapan, que abandonan lo usual, lo normal, el camino recto para adentrarse en alguna experiencia diferente.

En ocasiones, hago rodeos. En lugar de estudiar Secretariado desde el principio, probé con lengua de signos, me encantaba, suspendía y acabé asumiendo que no, no iba a vivir de ser intérprete pero que sí, que me sé defender y es genial. En lugar de hacerle caso al peluquero, aquella vez quise ser como Felicity y le dije que metiera tijera sin miedo. Quién me iba a decir a mí que aquello me duraría lo que dura un peinado, que en cuanto tuviera que hacérmelo yo, parecería una fregona despeluchada. Nunca más. En lugar de hacer caso a mi madre y mis amigas, seguí frecuentando a Gloria y ahora ella es como una hermana para mí. Así son mis rodeos, quizá vuelva a la casilla de salida muchas veces, aunque sin duda con un equipaje más rico (y a poder ser, con alguna blusita y algún bolso de más).

El último rodeo grande, y a una edad en la que los rodeos no pueden ser ya tan extensos, ha sido venirme a Madrid para encontrarme a mí misma a la edad de casi cuarenta años. Aunque esto más que un rodeo, ha sido un viraje en toda regla. Porque nunca es tarde. Nunca.

Miércoles

 

Es Carmen!

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Lee Carmen! donde y cuando quieras

 

viernes

Viernes, relax y Carmen!

Desayuno

Desayuno y Carmen!

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Café, tostada y Carmen!

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Rocío y Carmen!

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Domingo por la mañana, cama deshecha y Carmen!

Una de las ventaja más grandes de un relato por entregas que se ofrece gratuito en Internet (aparte de gratuito, ¡gratuito!) es que lo puedes leer donde y cuando quieras. Con tu smartphone, tu tablet o tu ordenador – y un poquito de wifi – puedes acceder a él cuando más te apetezca o cuando más lo necesites, como es en un viaje de tren, en la cola de la frutería o en esa hora muerta de la oficina en la que nadie está mirando lo que haces.

Con esa idea, he lanzado en Instagram una campaña en la que Carmen! acompaña a todos en todos los momentos del día. Tómate un café con ella, remolonea un domingo por la mañana en la cama leyendo su suerte o relájate un viernes por la tarde poniéndote al día con el último post del miércoles.

Y recuerda que… los miércoles, son Carmen!

Engánchate a Carmen!

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