Carmen, mi suerte está echada: X. Déjà vu (O la noche esotérica 2) (4)

X.4

– Os odio. – Gloria nos miraba desde la cercanía de la pantalla de mi portátil que yo había colocado estratégicamente para que todas pudiésemos vernos.

– No digas eso, Gloria, por favor, que otra vez que tú puedas venir, volvemos a ir al espectáculo.

– Para cuando yo pueda salir de esta cárcel de pañales, cacas y mocos, han cerrado ese teatro.

– Dirás que se han llevado el espectáculo a otro sitio.

– Sí, eso, como animadora no tienes precio, Carmen.

– No te lo tomes tan a mal. – Me dieron ganas de decirle algo así como: “El que tú seas madre no para la vida de las demás”, pero para una mamá primeriza con un bebé casi recién nacido, las hormonas pueden jugar malas pasadas a su portadora y a las demás.

– Bueno, al menos, estoy con vosotras allí a través de este trasto.

– ¡Larga vida a ‘esquipe’! – Era Toñi madre quien, levantando una copa de champán (habíamos decidido tirar la casa por la ventana y hasta teníamos fresas con nata), dejaba entrever que no solo se había tomado una copa.

– Pues eso, larga vida a ‘esquipe’. ¿Por quién quieres empezar, Gloria? – A través de la pantalla se podía ver el despacho de Gloria en penumbra. Había cubierto su flexo con un pañuelo rojo, lo que le daba a toda la estancia una tonalidad muy misteriosa. Su mesa de despacho tenía un tapete con simbología esotérica, lo único que fallaba: no era una mesa circular, sino rectangular, pero no nos íbamos a poner exigentes. Y delante de Gloria, su famoso mazo de cartas del tarot.

– Toñi, adelante. – Y Gloria se concentraba en poner las cartas en posición, bien a la vista de la cámara de su ordenador.

– ¿Yo?

– No, tú no, tu hija. – Y Toñi hija dio un paso al frente y se sentó frente al ordenador en el sitio que yo le estaba dejando libre.

Todas pasaríamos por esa silla con un mazo de cartas del tarot por descubrir, sin embargo, aunque las demás coincidieron en que la historia más interesante fue la mía – luego voy a ella – , a mí la que me pareció más reveladora fue precisamente la de Toñi hija. Gloria intensificó su papel de bruja contemporánea y se resarció de su ausencia física en mi piso con un hacerse de rogar demasiado exagerado en ocasiones. A ella le dijo que su vida por fin iba a dar un vuelco…

– ¿Un vuelco? ¿En qué sentido? – Toñi la miraba de hito en hito a través de la pantalla. Se podría decir que buscaba encontrar en la imagen de Gloria alguna respuesta más concreta de lo que esta solía dar.

– Pues un vuelco, un giro, un cambio muy, muy grande.

– Sí, señor, eso es lo que necesita mi niña.  – A Toñi madre habría que empezar a quitarle la botella de champán. – ¿Y ese cambio trae un hombre? ¡Venga, di que sí!

– ¡Mamá!

– Ay, hija, todas sabemos lo que tú necesitas.

– Venga, Gloria, sé más específica, ¿un cambio? – Y casi susurrando, añadió: – ¿Un hombre?

– No, no veo hombres aquí, Toñi. Veo una mudanza, un camino muy diferente al que tienes ahora.

– ¿Una mudanza? ¿Me voy del pueblo?

– A ver, ya os lo he dicho antes, todo lo que dicen las cartas no hay que entenderlo al pie de la letra. No sabría decirte si es una mudanza física o…

– Y si no es una mudanza física, ¿qué tipo de mudanza es? – Eleonora también estaba pecando de impaciente en esta ocasión, todas estábamos expectantes de cómo puede cambiar la vida de una mujer joven recién divorciada, con dos hijos pequeños, sin trabajo y con un ex al que era mejor olvidar.

– Toñi, solo te voy a decir una cosa: permanece abierta a los cambios. No desestimes una oportunidad a las primeras de cambio solo porque pienses que no es para ti, para ti pueden ser muchas cosas que antes pensaban que no lo eran.

– Hija, Gloria, no me explico cómo puedes ser tan críptica. – Yo me revolvía en mi sitio, manteniéndome al margen y con la seguridad que te da observar una situación complicada desde fuera.

– Venga, Carmen, ven aquí. Tú eres la próxima. – Y desde la pantalla pude descubrir la media sonrisa que Gloria solía gastar siempre que se preparaba para hacérselo pasar mal a alguien. Ya me podría haber quedado callada.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada

I. Historias que acaban, historias que comienzan

II. La historia que comienza

III. La fiesta

IV. Llamando a mi controlador, llamando a Gloria

V. Reflexionando que es gerundio

VI. Vacíos y llenos

VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo

VIII. El proyecto Carmencita

IX. Encuentros en la tercera fase

X. Déjà vu (O la noche esotérica 2)

Es Carmen!

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5 thoughts on “Carmen, mi suerte está echada: X. Déjà vu (O la noche esotérica 2) (4)

    • Jajjaja, pues mira, ni yo misma sé aún qué le depara el futuro a Toñi, pero será un tema al que tendré que volver tarde o temprano. Te digo una cosa, cada personaje es para hacerle un relato independiente! Besos!

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  1. Pingback: Es miércoles, es Carmen! | My Stories Project

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