Carmen, mi suerte está echada: XX. Un viaje a las estrellas (2)

XX.2

Un hotel caro se nota en cuanto entras en el hall. Todos los hoteles, por defecto, son limpios a primera vista; todos usan ambientadores, todos tienen ese no sé qué que qué sé yo que invita a recorrerlos con parsimonia y satisfacción. Pero los caros, ¡oh, los caros! Los hoteles realmente caros hacen que te olvides del dinero que pagas por pasar allí una noche, sobre todo si no es de tu bolsillo. Los caros explotan el servicio al cliente hasta límites insospechados: como encontrarte chocolatinas en la almohada de la cama o un albornoz en el baño en lugar de una toalla. Entramos con decisión y dejamos nuestros carnets en recepción, un botones (parecía mentira que siguieran existiendo) nos acompañó hasta la quinta planta, la más alta, la que mejores vistas tenía y antes de irse nos informó de los horarios de la piscina, el jacuzzi y el servicio de masajes: a todas horas. Vamos, que si a mí me apetecía un masajito a eso de las tres de la mañana porque me estaba costando dormir, allí tenían un fisioterapeuta listo para echarme una mano y relajarme.

– Alberto, creo que esto te va a costar muy caro. – Me giré cuando la puerta se cerró y yo no podía cerrar la boca de lo pasmada que me había quedado al ver la habitación. – De verdad que yo no sabía que esto…

– Ni una palabra más, Carmen, no quiero empezar el viaje con culpabilidades. Además, yo no habría elegido mejor, creo que de este viaje va a salir algo bueno. – Y se acercó suavón hacia mí para cogerme de la cintura y apretarme un poco mientras buscaba mi boca para acallar cualquier tipo de objeción que yo pudiera poner.

Me abandoné a ese beso que me hizo tener un escalofrío de placer que recorrió todo mi cuerpo. Las manos de Alberto se movían ansiosas por todos lados y yo no quería que parara. Llamaron al teléfono.

– Joder. – Alberto no pudo ser más evidente. Seguimos a lo nuestro, pero la llamada continuaba y cada uno de los tonos nos estresaba un poquito más.

– Espera, espera, lo cojo en un momento.

– No me lo puedo creer.

– ¿Sí?

– Ya tienen los carnets listos para que los recojan. – Una voz servicial y femenina me contestó así desde el otro lado de la línea y antes de que pudiera hablar, continuó. – Les queríamos informar de que disponen de servicio de habitaciones incluido. En el cajón del escritorio junto a la ventana tienen la carta de nuestro restaurante.

– Uy, también han adivinado que hoy no íbamos a salir de aquí ni para cenar. ¡Gracias! – Creo que la chica no estaba preparada para semejante respuesta porque la línea se quedó en silencio unos segundos.

– Bien, pues les vuelvo a desear una feliz estancia. Estamos aquí para lo que deseen. – Colgué.

– Bueno, ¿y tú estás aquí para lo que deseo yo? – Alberto había seguido la conversación desde mi espalda. A decir verdad, para cuando la empleada del hotel colgó el teléfono yo ya estaba semidesnuda y riéndome a carcajadas por las cosquillas irrespetuosas que me estaba prodigando. Cuando volví la cabeza, ya no había ropa que supusiera un obstáculo en nuestros propósitos e hicimos el amor mientras fuera, en las calles de Toledo, el sol se iba escondiendo y dejando en oscuridad unas calles preciosas que yo no conocía y no sabía si iba a conocer.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada

I. Historias que acaban, historias que comienzan

II. La historia que comienza

III. La fiesta

IV. Llamando a mi controlador, llamando a Gloria

V. Reflexionando que es gerundio

VI. Vacíos y llenos

VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo

VIII. El proyecto Carmencita

IX. Encuentros en la tercera fase

X. Déjà vu (O la noche esotérica 2)

XI. Un recuerdo, una nostalgia, un dolor

XII. Puntos, comas e inflexiones

XIII. El hotel

XV. En un parque cualquiera

XVI. El plan de Gloria

XVII. El restaurante de Pepe

XVIII. Un par de cosas

XIX. Caminando hacia el borde del precipicio

XX. Un viaje a las estrellas

Es Carmen!

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4 thoughts on “Carmen, mi suerte está echada: XX. Un viaje a las estrellas (2)

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