Carmen, mi suerte está echada: XVII. Los primeros amores, si no se logran, quedan estampados en la memoria (1)

XXVII.1

Pepe no es mi primer amor pero sí el amor. Por eso mientras no he estado con él, ha quedado estampado en mi memoria como una calcomanía de esas que se niegan a desprenderse de tu piel por mucho que te frotes con gel de baño. Toñi decía que su marido había sido el hombre que le había tocado en suerte y que su primer amor había sido un chicarrón del norte que estuvo viviendo en el pueblo un par de años. Hablar de eso y en esos términos delante de su hija fue bastante provocador, pero el nivel de alcohol en sangre en ambas era ya demasiado como para que le importase a ninguna. Así nos enteramos todas de que Toñi no llegó entera al matrimonio y dejó en el aire que Toñi hija fuese realmente descendencia de su marido. Todas hemos llegado a un acuerdo tácito de no remover ese tema.

A las pruebas me remito si veo que Eleonora, tras años en los que ha hecho vida completa y plena con otra persona, ha vuelto a sus orígenes con ese hombre del que quizá no tendría que haberse separado nunca. Y Gloria, con su relación-no relación con el padre de su hijo, un chico al que conoció de joven (porque, admitámoslo, los cuarenta serán los nuevos treinta, pero ya no somos unos críos y podemos tener detrás kilómetros de vivencias variadas); un chico al que conoció de joven y que bien puede erigirse como su primer amor. Y Pepe lo catalogaré como mi primer amor de verdad, ese que me ha llevado por caminos insospechados, por el que he dejado mi ciudad y me he ido a otra más grande, más insegura y más llena de incertidumbres. Sí, Pepe era el arroz de mi paella y ahora veo que era un arroz irreemplazable. Si volvemos juntos, intentaré que mi otro sueño, el de ser madre, se haga realidad. Todo es posible. Y si al final no lo es, habrá muerto por amor. Qué ñoño todo. En otra vida, dejaría a Pepe a un lado y me embarcaría sola en mi proyecto, en esta ya he decidido que no.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada

I. Historias que acaban, historias que comienzan

II. La historia que comienza

III. La fiesta

IV. Llamando a mi controlador, llamando a Gloria

V. Reflexionando que es gerundio

VI. Vacíos y llenos

VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo

VIII. El proyecto Carmencita

IX. Encuentros en la tercera fase

X. Déjà vu (O la noche esotérica 2)

XI. Un recuerdo, una nostalgia, un dolor

XII. Puntos, comas e inflexiones

XIII. El hotel

XV. En un parque cualquiera

XVI. El plan de Gloria

XVII. El restaurante de Pepe

XVIII. Un par de cosas

XIX. Caminando hacia el borde del precipicio

XX. Un viaje a las estrellas

XXI. ¿Perdona?

XXII. La cocina

XXIII. ¿Amor del bueno?

XXIV. Adiós, Pepe, adiós

XXV. Bajas que suben el pan

XXVI. Escenas

Es Carmen!

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One thought on “Carmen, mi suerte está echada: XVII. Los primeros amores, si no se logran, quedan estampados en la memoria (1)

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