Buenas noches con Carmen!

Retazos de la suerte de Carmen para dar las buenas noches en las redes sociales. Porque un poco de Carmen! es mucho.

#BuenasNoches con Carmen!

Do you Carmen!?

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Buenas noches con Carmen!

Hace unos días que en las cuentas de redes sociales,
Carmen las buenas noches con retazos de su suerte, invitando a que sigáis descubriendo más en La Suerte de Carmen. De la misma forma, con ellos, les recuerda a los que ya son seguidores de su suerte por qué lo son.

Aquí tenéis estos retazos, #buenasnoches con Carmen!

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Las historias de Carmen: Yo tomo Nescafé

Este no es un post patrocinado, nada más lejos de la realidad. Pero sí es un post de agradecimiento. Hace unos días me llegó la taza roja de Nescafé y se puso punto final a una experiencia que, para ser sincera, es la primera vez que me pasa.

Todo comenzó con un tuit que lancé en el que probaba el nuevo Nescafé Vitalissimo y me preguntaba si me ayudaría a sobrellevar la jornada siendo mamá de dos. Eso fue un domingo, el lunes el CM de Nescafé me respondía y un par de tuits más tarde, me decía que me enviaba una taza roja.

Bebo Nescafé desde hace años, pero he decidido que sea Carmen, la protagonista de mi relato, la que cuente gran parte de mi experiencia como si de una de sus historias se tratara porque me ha resultado más divertido. Lo dicho, el 99% de lo que aquí cuenta Carmen es verídico, el otro 1% es real. 😉


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Yo tomo Nescafé

Sí, lo confieso, yo tomo Nescafé. Tomo Nescafé desde tiempos inmemoriales, que para mí son los catorce o quince años, Dios mío, llevo más de la mitad de mi vida tomándolo. He crecido con su logo de letras cuadradas hasta llegar a este último, lleno de curvas, con el que me siento más identificada, cómo no. Comencé a tomar Nescafé cuando dejé de comer pan con las comidas, abandoné el Cola-Cao y empecé con el arroz hervido y las ensaladas en mis cenas. Fue esa época de la adolescencia en la que crees que haciendo varios cambios en tu dieta vas a poder tener algo de control sobre su cuerpo y, bueno, algún resultado dio: menos Cola-Cao fue menos chocolate y fueron menos granos en la cara (ahora dicen que el chocolate no está relacionado con el acné, déjenme que discrepe); pero menos pan y más arroz hervido en las cenas no fueron sinónimos de delgadez, ahí ya estaba escrito mi sino de mujer de armas tomar hasta en las cartucheras de mi cuerpo.

Luego, mi vida ha pasado por altibajos de tantos tipos que no sé ni cómo clasificarlos y de las pocas cosas que han permanecido imperturbables en ella ha sido Nescafé, qué remedio, durante años he trabajado en un sitio donde desayunar se veía mal y tenía que ir bien pertrechada de casa. Y yo, que soy de Nescafé en vaso de leche, lo acompañaba de una tostada de aceite a una de esas horas que no deberían existir. Ya no era una cuestión de adelgazar o de proteger mi cara de los estragos de las espinillas (debo decir que tengo un cutis fantástico), era que mis desayunos en casa tenía sabor a Nescafé y me era necesario para empezar el día. Y también guardo en el fondo de la despensa uno descafeinado, que por la noche a veces me entra la morriña de terminar el día con una cena tipo abuela: vaso de leche con tostada, pero esta vez de mantequilla. Y aunque mi abuela y mi madre son más de Eko, esas cenas también son marcas de la casa.

Tengo que reconocer que las cápsulas han entrado en mi vida y que todavía mi máquina sigue ocupando gran parte del espacio útil de la cocina de mentira que me ha tocado en suerte, sin embargo, el sabor a casa, a hogar, a tarde de lluvia refugiada en la mesa de camilla del salón me lo sigue dando solo un trago de Nescafé. Y si es en una de sus tazas rojas, mejor.

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Desde que descubrí Rozalén, me encantó y la relacioné inmediatamente con Carmen! No me preguntéis por qué.

Para mí, es parte de su banda sonora y siempre que leo o escribo Carmen! su voz rasgada está de fondo. Espero que la disfrutéis tanto como yo. Aquí os dejo “Vuelves”, igual que vuelve Pepe a la vida de Carmen una y otra vez porque Pepe es con Carmen y no hay más.

Es Carmen!

Recordando los mejores capítulos: Carmen, mi suerte en la vida

Me gusta recordar cómo empezó todo, cómo el germen de un relato corto que no tenía más pretensiones que llenar un espacio en blanco con una historia que me rondaba la cabeza hacía días ha dado lugar a lo que hoy es una historia en la que vuelco gran cantidad de ilusión cada semana.

De vez en cuando, por tanto, traigo a primera plana del blog ese germen, ese relato corto: “Carmen, mi suerte en la vida”.

Carmen 1.

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