Carmen!, un relato on-line por entregas

Carmen! es un relato on-line por entregas. Hacer un relato de este tipo tiene muchas ventajas y algún que otro inconveniente. Las ventajas están claras: escribo, escribo y escribo y doy a conocer lo que escribo que en definitiva es el objetivo de cualquiera que lo hace. Cada vez tiene más seguidores, pero aunque lo siguiera una sola persona, mi compromiso para continuar con La Suerte de Carmen sería el mismo. ¿El inconveniente? Cualquiera que se atreva a lanzar algo de forma gratuita a Internet sabe que el mayor riesgo que corre es que te pillen la idea, le den una vuelta, lo hagan suyo y luego, si te he visto no me acuerdo.

Esto último lo he pensado muchas veces, muchas, tantas que he tenido que dejar de hacerlo. Por un lado porque como lo pensara algo más, dejaría de publicarlo y eso me da suficiente adrenalina de la buena como para aficionarme a hacerlo (a lo que me aficiono es a que me lean en realidad); por otro, porque ahora mismo la creación de todo el Universo de Carmen me da tanto que no me compensaría.

Son varias las experiencias de este tipo de las que tengo conocimiento, historias on-line por entregas que han llegado lejos. Carmen! va sin prisa pero sin pausa: tengo mis lectores fieles, comentarios todas las semanas, comentarios que me han llegado al alma (recuerdo uno que me decía que la historia era potente) y amigas que incluso hablan conmigo por teléfono de Carmen! ¿Qué más puedo pedir? Solo una cosa: seguir escribiendo Carmen! y seguir haciendo del miércoles un acontecimiento. ¿Lo haces también tuyo?

Conoce a Carmen, una mujer que se ha encontrado con su suerte en la vida, ha buscado una suerte mejor y ha echado sus cartas apostando por ella. Carmen, que ha aprendido a vivir y lidiar con sus curvas haciendo de ellas su seña de identidad junto con una personalidad arrolladora que evoluciona conforme lo hace el relato. Lee Carmen!

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada. – Completa

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada. – Completa

Carmen, mi suerte está echada – Tercera temporada. – Publicándose

 

Estándar

¿Quién es quién en Carmen!?

1569135

Ya son tres las semanas que la historia de Carmen! se encuentra en standby, un compás de espera que quizá se os esté haciendo algo largo, pero que a mí me está sirviendo de mucho porque la tercera temporada va bastante bien (aunque podría ir mejor, todo hay que decirlo). Incluso tengo una lectora asistente, mi queridísima Vanesa de Mis Labores y Punto, que está haciendo de conejillo de indias para que me asesore en su desarrollo. Como veis parece que hasta he profesionalizado el asunto. Y es que las visitas a La Suerte de Carmen han aumentado, quizá sea por el artículo que salió publicado el domingo pasado en Diario de Sevilla y que podéis leer pinchando aquí o quizá sea porque la historia por fin está despegando más de lo que lo había hecho antes. Sea cual sea la razón, esto me insufla más aire para continuar con esta historia que, repito, me ha dado tanto en este último año y medio.

Y sin más demora, vamos a lo que nos ocupa… ¿Quién es quién en Carmen!?Lee Carmen!

Si Carmen! comenzó como un relato solista, en el que había una protagonista absoluta, ahora tenemos delante una historia bien diferente: el argumento sigue girando alrededor de nuestra Carmen, como no podía ser de otro modo, pero todo un elenco de personajes se han sumado a él enriqueciéndolo y mereciéndose en ocasiones capítulos individualizados que solucionasen alguna controversia en su vida. Y no sabéis cuánto disfruto con ello.

Gloria

Sin duda, Gloria es la que mayor juego nos ha dado a todos. Gloria es esa amiga desinhibida y díscola que todas tenemos, admiramos y que nunca emulamos por miedo. Carmen y ella se conocen desde pequeñas y guardan una relación directa en la que no se andan con rodeos, comprendiéndose en sus defectos y en sus virtudes. Firme defensora de Carmen, no duda en defenderla a capa y espada cuando la ocasión lo merece o en lanzarla a los leones, una de cal y otra de arena. Su momento álgido le llegó cuando se quedó embarazada, quién lo iba a decir de una chica como ella, que pensaba ser soltera y no madre en la vida para siempre. En la tercera temporada sabremos algo más de esta nueva faceta suya.

Pepe el tren

No quiero desvelar mucho con este post, pero es inevitable que haya spoilers para aquellos que se acerquen por primera vez a La Suerte de Carmen. Pepe es ese hombre que ayudará a Carmen a salir del pozo en el que anda metida desde que murió hace un año su pareja, Ramón. Un HOMBRE en mayúsculas, un hombre que le devolverá las ganas de vivir y la ilusión por los pequeños y grandes momentos que quedaron sepultados por kilos y kilos de tristeza. De nuevo nos encontramos ante una persona directa, sin reveses, franca… y de la que es muy fácil enamorarse. Sin embargo, no todo será tan fácil ni tan idílico porque la vida nunca, NUNCA, es tan fácil ni tan idílica.

1570714

Las Toñis, madre e hija, se han ganado un pequeño hueco en nuestro corazón. Ellas tendrán su momento en la tercera temporada, desde luego, porque han ayudado con su jovialidad y su forma sencilla de ver la vida a que Carmen comprenda que no todo es drama, lo vea ella o no. Toñi madre es decidida, resolutiva, metomentodo, curiosa y cotilla, pero amorosa, generosa y voluntariosa. Toñi hija es más apocada, ahogada por sus circunstancias, circunstancias que comienza a cambiar con la llegada de Carmen. Porque ese verano en el pueblo no solo Carmen se caerá de su guindo.

Escuchando a Eleoora

Eleonora, el gran descubrimiento de Carmen en el pueblo, la mujer cuyo ejemplo y visión vital le han calado más hondo. La historia de Eleonora es una historia larga, en la que vence el amor aunque tarde en hacerlo. Una historia que mejor que leas por ti mismo aquí: Carmen, buscando mi suerte: II. Eleonora.

El wasa de mamá

Y la madre y la abuela de Carmen. Dos mujeres de armas tomar, el futuro más inmediato y el más lejano de nuestra protagonista. La relación con ambas será fuente de sonrisas pero también de verdades como puños. Quieren a Carmen y no dudan en decirle cuatro cosas cuando es necesario, que es bastante a menudo. ¿Su ilusión? Tener a una Carmencita rondando por casa lo antes posible, ¿lo lograrán?

Y está su padre, su hermana, la hija de Pepe y su exmujer, el amor de Eleonora y el marido de Toñi hija… pero estos son a groso modo los acompañantes de Carmen a la hora de buscar su suerte. En la tercera temporada seguro que se suman unos cuantos más, ¿te lo vas a perder?

Y una vez que sepas quién es quién,tienes mucho que leer para ponerte al día con este relato por entregas antes de que comience la tercera temporada.

Pincha sobre las imágenes para ir a la primera y segunda temporada.

Carmen 1          Carmen 2

1527198

Estándar

La Carmen que llevas dentro

Escribiendo, leyendo y releyendo Carmen! me he dado cuenta de una cosa: todas llevamos una Carmen dentro.

Porque Carmen tiene muchas cosas y seguro que con algunas de ellas es fácil sentirse identificada. Quizá yo, que la escribo, tenga más cosas en común con ella que otra persona, por aquello de que extrapolo ciertas características que supongo mías a su forma de ser y parecer, pero ¿quién no se ha sentido alguna vez tan agobiada que ha ansiado poner tierra de por medio durante unos meses? Irse a un pueblo a respirar aire fresco, tomar el sol y olvidarse de la realidad. ¿Quién no ha querido dar el paso de empezar de nuevo en otro sitio, en Madrid por ejemplo? ¿Quién no tiene que mantener a raya sus curvas? ¿Quién no ha sentido la llamada de la naturaleza y de repente, un día, necesita ser madre? ¿Quién no tiene conflictos con su madre, con su abuela?

Seguro que coincides con una de estas, ¿cuál sería tu Carmen?

Curvas

Carmen, esa mujer de armas tomar, de curvas vertiginosas, que celebró la apertura de Violeta – la nueva tienda de Mango – más que ninguna de sus amigas. Carmen lleva tacones hasta para andar por casa porque sabe que le favorecen. Carmen tiene un particular punto de vista sobre la vida y se enfrenta a ella cada segundo con un poco de locura y un mucho de ironía.

Tres Cármenes

Carmen pertenece a una larga estirpe de Cármenes, una tradición que al principio le agobiaba y ahora la hace sentir orgullosa. No solo comparte nombre con su madre, su abuela y quién sabe cuántas mujeres más de su familia, sino que comparte su cuerpo y su carácter.

Amor grande

Serenidad y desenfreno en la espalda de Pepe

 

Pero Carmen no se enamora de chicos malotes, eso lo deja para las novelas de amor que ella a veces lee, pero que nunca confesaría que hace, no sabemos por qué, supongo que lo iremos descubriendo. Ella ha dejado atrás esa época del tonteo, del tira y afloja, de los cuentos ideales, aunque a decir verdad nunca ha sabido lidiar con ese tipo de historias. Ella se enamora de HOMBRES, hombres que van al grano, que tienen muy claro lo que quieren, que tienen una risa franca y unas manos capaces de aunar seguridad y pasión con solo una pasada. Carmen se enamora de Pepe.

ConfusiónCarmen ha vivido mucho tiempo confundida, demasiado, pero ahora ha renacido. Vuelve a ser ella o como le gusta decir: una versión mejorada de sí misma. “Con casi 40 años, no me reconozco pero me gusto”. La Carmen que veremos en la tercera temporada, “Carmen, mi suerte está echada”, será muy diferente de la que hemos visto en las dos primeras. Hasta el tono de la narración será otro.

Antes de buscar a tu Carmen interior, descúbrela aquí: ¿Qué es La Suerte de Carmen?

Y una vez que sepas quién es, qué es, tienes mucho que leer para ponerte al día con este relato por entregas antes de que comience la tercera temporada.

Pincha sobre las imágenes para ir a la primera y segunda temporada.

Carmen 1          Carmen 2

1527198

Estándar

La Suerte de Carmen

¿Qué es La Suerte de Carmen?

Al comienzo de este blog, quizá debería haber empezado por responder a esta pregunta. Di por hecho que los seguidores de Carmen en My Stories Project serían los mismos que se trasladarían aquí a leer su suerte y empecé, como quien dice, por donde lo había dejado allí: con sus entregas semanales cada miércoles y añadiendo todo su universo alrededor (música, fotos, tips) que ya había empezado a forjar en Facebook y Twitter. No caí en la cuenta de que, a lo mejor, los nuevos lectores de Carmen necesitasen una pequeña guía para descubrir a Carmen sin necesidad de estar buceando en las páginas del blog.

La Suerte de Carmen es un relato por entregas que cada miércoles lanza un nuevo post sobre Carmen y su suerte. Carmen comenzó como un relato corto (Carmen, mi suerte en la vida) que no ganó un concurso y que, después de este revés, creció  en Internet hasta convertirse en lo que es hoy: una historia que ya va por su tercera temporada.

Carmen, mi suerte en la vida

Pincha en la imagen para leer…

 Primera temporada

Así comienza. No desvelo nada si digo que Carmen pierde a su pareja de un modo particular sumiéndola en un estado de shock y confusión que la hace zozobrar durante un año, dando tumbos por la vida e intentando sobrevivir a su situación. No desvelo nada porque así precisamente empieza el relato. Tras una búsqueda alternativa, se lía la manta a la cabeza y emprende una huida hacia adelante: se marcha a pasar el verano al pueblo de sus padres.

Ese año de zozobra está en proceso de creación (Carmen, sobreviviendo a mi suerte).

Carmen, buscando mi suerte

Pincha en la imagen para leer…

 Segunda temporada

En ese pueblo al que ella iba de pequeña y que ahora solo pisa para cuidar de vez en cuando la casa familiar, conocerá a un interesante grupo de mujeres que le hará ver la vida desde perspectivas diferentes y también se topará, como no podía ser de otro modo, con un hombre, Pepe, que le ayudará o no a salir adelante. Eso lo tendrás que descubrir tú leyendo su suerte.

Carmen, mi suerte está echada

En proceso de creación.

 Tercera temporada

Carmen ha crecido personalmente, ha superado su dolor que atesora como recordatorio de que la vida puede darte de bofetadas en un momento dado, pero que también puede premiarte con regalos inesperados. Su suerte cambia de escenario: de uno rural y veraniego a otro otoñal, urbano y cosmopolita, Madrid. Carmen, mujer de curvas y armas tomar, se ha vuelto más decidida, tiene las cosas más claras, arriesga.

Precisamente ahora me encuentro escribiendo esta tercera temporada y por eso hoy miércoles no hay nueva entrega de Carmen! pero sí un post resumen que seguro ayudará a resolver dudas y a aprender a navegar por las decenas de páginas que componen este relato por entregas.

Pero ¿qué género es La Suerte de Carmen? ¿Literatura romántica, género femenino? Bueno, a mí me gusta el denostado concepto de chick-lit – que no entiendo por qué es tan criticado -. Yo no sé si lo que yo consumo con avidez es chick-lit o no, pero me encanta. Tanto que es de ese universo del que me he imbuido para crear a Carmen y su suerte y en especial de una autora, Marian Keyes, cuyas novelas me roban el corazón y el sueño. (Por cierto que el 26 de marzo sale en español su último libro Mi karma y yo, una cita ineludible desde luego).

Ahora solo me queda invitaros a pinchar en los diferentes enlaces que he ido sembrando a lo largo de este post para que conozcáis, os pongáis al día o rememoréis los mejores momentos de Carmen! También tenéis en la cabecera del blog todas las páginas del relato y del Universo Carmen! Déjate seducir por su historia, una historia con amor, locura e ironía que seguro te sacará alguna sonrisa.

Por cierto, esta soy yo

Es Carmen!

 

Estándar

Carmen está terminando de buscar su suerte

Primeros pasos del final de la segunda temporada de Carmen!

A “Carmen, buscando mi suerte” le quedan pocos capítulos, no sé exactamente cuántos, pero puedo decir que es inminente. No sabía si anunciarlo, pero ¿por qué no? Además, he escuchado esta canción y es perfecta, ¡perfecta! Perfecta para acompañar a Carmen en su final de temporada. ¿Os da pistas? Bueno, no os adelanto nada.

Estándar

Carmen, buscando mi suerte: X. La noche esotérica

Lee esta Noche Esotérica, uno de los capítulos que más gustó en su momento, escuchando la canción de Mika “Big Girl (You are beautiful)”. Porque hermosas somos las grandes, las menudas, todas las mujeres. Y en este capítulo encontrarás a todas nuestras chicas juntas en una noche muy especial. 😉

https://lasuertedecarmen.com/la-noche-esoterica/

Es Carmen!

Recordando los mejores capítulos…

Minientrada

La música de Carmen!

Cuando escucho canciones y me recuerdan a capítulos de Carmen! es maravilloso.

Conecta el vídeo y vente a leer Carmen!

Carmen, buscando mi suerte

VI. Gloria, la visita más inesperada.

VI.1

Digamos que Gloria apareció. No avisó, no llamó a la puerta, no dijo hola, me desperté el martes de madrugada con un pelo que no era el mío sobre la cara. Y ni podía ser de Pepe – que estaba ocupándose de su restaurante a unos 300 kilómetros de allí – y, aunque así hubiese sido, no tenía melena. El susto fue mayúsculo.

– ¡Gloria!

– Joder, Carmen, ¿ahora te dedicas a matar a la gente de un infarto?

– ¡Madre mía, eso mismo te podría decir yo! ¿Qué haces aquí? – Las dos nos habíamos incorporado y nos tocábamos el pecho a la altura del corazón, pero una de nosotras se equivocaba porque lo hacíamos con manos diferentes.

– ¿Cómo has llegado hasta aquí? – Yo señalaba la cama como si fuera un ente extraño. – Son, son… – Las legañas no me dejaban ver bien el despertador y lo solventaba a base de ir subiendo el volumen de mi voz.

– Shhh, amiga, vas a despertar a la abuela.

– ¿Qué puta hora es? – Dije susurrando.

– ¿En serio tienes que usar ese vocabulario conmigo? Este pueblo es nocivo para tu educación. – Me sacaba de quicio y ella lo sabía, podía distinguir su sonrisa de “estoy haciendo algo malo”.

– ¿Me quieres contestar?

– Le mandé un WhatsApp a tu madre.

– ¿A mi madre? – ¿Esto era la realidad o era una pesadilla que no se acababa nunca?

– Ajá. Sé que tienes muy mal despertar si te levantan de madrugada, así que la avisé a ella. Son las cinco, llegué a las tres.

– Pero, pero… ¿por qué?

– No te importará que entre materia mañana, ¿verdad? Yo me he conducido un buen trecho esta noche y tú te levantas en unas… – miró el reloj en un gesto muy elocuente – En unas escasas dos horas.

Y con esas se tumbó al otro extremo de la cama.

– Y perdón por el pelo, mañana me lo recogeré antes de acostarme. – Dijo con voz pastosa justo antes de que pudiera escuchar su característico silbido.

VI.2

Llevaba dos largas horas trabajando cuando Gloria se levantó y se colocó delante de mí, tapándome la luz que entraba por la ventana. Una de esas ventanas grandes, hermosas, de las que ya quisiera yo tener en mi apartamento aunque fuera solo una y diera a un patio interior.

– Tu madre me ha dicho que la piscina del pueblo está muy bien, que la han renovado desde la última que estuvimos allí. – De eso hacía tanto tiempo que podría decirse que fue en otra vida.

– Buenos días. – Ella me respondió asintiendo con la boca llena de un bocado de tostada de mantequilla con mermelada que balanceaba guasona ante mis ojos.

– Tu madre, que me cuida.

– Ya ves, yo aún espero que me traiga el café.

– Yo ahora tengo más necesidades que tú.

– Sí, ya, bueno. No puedo.

– ¿No puedes qué?

– Ir contigo a la piscina, tengo trabajo.

– Ya no. – Mi madre entró en la habitación con su flamante teléfono móvil en la móvil y, mostrándolo al aire como si de un trofeo se tratase, sonrió cómplice a Gloria. – He llamado a tu jefe, te manda saludos y te desea una pronta recuperación.

– ¿Recuperación de qué? – Mis dedos dejaron de teclear una carta de presentación a un posible cliente de nuestras aceitunas. Necesitábamos ese cliente.

– De tu diarrea galopante.

– ¿”Diaqué”? – De entre todas las enfermedades pasajeras, no podían haber inventado una más ridícula y vergonzante.

Pero no iba a ser una desagradecida aunque las formas no fueran las mejores, nunca me ha gustado que manejen mi vida o mis tiempos, tenía por delante al menos un par de días de puro relax. Y si seguía con el cuento, hasta la semana entera, sin embargo dudaba que mi ética me dejara hacer semejante barbaridad. Redacté un email de sentido y profundo agradecimiento por la infinita comprensión mostrada a mi jefe, el hombre del perfume caro, y me levanté de un salto. En menos de diez minutos estaba comiendo una tostada igual a la de Gloria en el patio de casa y en una hora estábamos las dos tumbadas en ambas toallas bajo uno de los árboles que se desparramaban por el césped verde y fresco de la renovada piscina del pueblo incumpliendo la primera norma de seguridad: no beber bebidas alcohólicas fuera del recinto de hostelería. Por el amor de Dios, éramos un par de adultas con dos gin-tónics, ¿qué mal podíamos hacer?

A decir verdad, yo recordaba la piscina más grande, pero eran los recuerdos de una niña, así que tampoco tenía que fiarme mucho de ellos. En lo demás, no había cambiado mucho: grupos de adolescentes cuyas hormonas en vacaciones campaban a sus anchas por doquier; risas, miradas y Cecilia. Cecilia era una de esas muchas adolescentes que, embadurnada en aceite, se daba vuelta y vuelta en el bordillo de la piscina poniendo morritos a los jóvenes musculados que pululaban alrededor. Ella me escaneó enseguida e hizo un gesto de desdén mientras yo pensaba que esa chica no conocería una curva en su cuerpo hasta que se quedara embarazada. Y visto lo visto, sería más pronto que tarde.

Todo su grupo se volvió a mirarnos, fáciles de distinguir porque con seguridad éramos las dos únicas mujeres mayores de veinte años en varios metros a la redonda. Y Gloria era el glamour personificado, creo que ella llamaba más la atención con su atuendo – propio de una fiesta ibicenca – que yo, siendo como era el nuevo lío de Pepe, el nuevo soltero de oro del pueblo. Cuando el chavalín que se sacaba unos cuartos en el bar de la piscina nos invitó a dos gin-tónics de la botella buena, la que su jefe guardaba bajo la barra del bar, confirmé este diagnóstico:

– Bueno, creo que ya puedes contarme a qué ha venido esta visita tan de sopetón. – Le pegué un buen trago a mi gin-tónic. Yo no estaba acostumbrada a beber tan temprano o por la mañana o un lunes cualquiera, pero estaba con diarrea galopante, qué demonios.

– Carmen, – la voz de Gloria sonó tan solemne que la miré con ojos divertidos esperando una de esas extraordinarias historias suyas y de la que no me creería ni una palabra si no la conociera tan bien y supiera que normalmente se quedaba corta – estoy embarazada.

Podría decir que escupí mi trago como en las películas y exclamé un “¿Cómo?” superlativo y dramático con gran profusión de gestos y movimientos con las manos. Pero no. Tragué mi ginebra mezclada con tónica como si de una patata caliente se tratase y miré al frente, hacia la chavalería, intentando digerir aquella información.

No la digerí hasta unos minutos más tarde.

VI.3

– Ya puedes reaccionar, ¿eh? Que parece que se te ha comido la lengua el gato. – Gloria se movía molesta a mi lado y bebía de su vaso de tubo con toda naturalidad.

– ¿Qué…? ¿Qué haces bebiendo alcohol? – Me volví hacia ella con los ojos abiertos como platos y con la sensación de que no podía haber dicho otra cosa nada más que eso.

– Es mi última copa, me la debía, nos la debía a las dos. A partir de ahora y hasta que el bebé venga al mundo voy a ser la tía más sana del planeta.

– ¡Por el amor de Dios!

– Oh, no, Dios no tiene nada que ver en esto.

– ¡Un bebé! – Mi mente estaba entrando en cortocircuito.

– Sí, Carmen, un bebé. ¡Reacciona de una vez! Y no me vayas a preguntar que cómo que entonces te acerco para que te unas a tus amigos los adolescentes, aunque presiento que ellos saben más que tú en esos temas.

La miré enfadada por cómo me hablaba y porque no me lo había dicho antes y porque no comprendía mi reacción y porque ella era Gloria, la tía genial para mis futuros hijos, esa tía soltera y sin hijos que les daría de todo y los malcriaría y… porque ella era la que estaba embarazada y no yo. Porque yo tenía 38 años y todavía estaba esperando al tópico de la persona adecuada, al tópico del hombre de mi vida, al tópico de lo correcto. En esas milésimas de segundo en que diseccioné mis sentimientos con respecto a mi mejor amiga, en esos instantes en que la ansiedad me poseyó por entero para después dejar un regusto amargo en el fondo de mi estómago, vi pasar toda mi vida por delante de mis ojos. Una vez visionada y llegado a la conclusión de cuánto había malgastado el tiempo y de cuánta razón comenzaban a tener mi madre y mi abuela, miré a Gloria con lágrimas en los ojos.

– No sabes cuánto me alegro.

– Pero no llores, mujer, ya he gritado yo por las dos lo suficiente estas dos últimas semanas.

– Llorar, gritar, qué más da. Ahora trae. – Alargué la mano hacia su vaso. – Creo que esto ya no te va a hacer falta.

– ¡Era de la botella buena!

– Gloria. – Pero ella se resistía de vicio, no lo hacía en serio. – Ahora dime, ¿cómo ha sido? Y no me refiero a que haciendo sexo.

– ¿De verdad? Porque te podría dar alguna lección.

– ¡Gloria!

– Roberto.

– ¿Roberto?

Inciso: Roberto era el amigo-amante-obsesión de Gloria. Toda mujer tiene un hombre así en su vida. Un hombre recurrente en su existencia para regocijo de su cuerpo y martirio de su mente. Para mí fue durante mucho tiempo mi cubano preferido, al que volvía de vez en cuando y del que sospechaba había sido el amor platónico de mi madre. Para Gloria era Roberto, un chico de lo más normal que llevaba en el equipaje de Gloria desde la facultad. Fueron novios formales unos dos años – los veinticuatro meses más cabales y aburridos de Gloria -. Luego ella se cansó de ser una novia buena, formal y fiel y él se buscó a otra con quien casarse y divorciarse en el tiempo que la sociedad estipula conveniente.

VI.4

Que se vieran de forma imprevista un viernes por la noche en uno de los locales de moda de la ciudad del que Gloria era relaciones públicas no me extrañó en absoluto. Que se fuera a la cama con él esa misma noche sin ningún miramiento sí me sorprendió más, sobre todo después de lo que ocurrió la última vez que se vieron, algo que se resumiría en algo así:

– Gloria, nos tenemos que casar.

– Pero ¿qué me estás contando?

– Esto no puede seguir así, nos acostamos cada dos meses, estamos una semana como recién casados y luego me das la patada.

– Porque no quiero más de una semana contigo.

– No seas desagradable.

– Es que es la verdad. Y no vayas por ese camino que sabes que no funciona conmigo, quizá con tu ex, pero conmigo no.

– ¿A qué viene eso? ¿Todavía estás enfadada por haberme casado con otra? ¡Por el amor de Dios, te lo estoy pidiendo ahora!

– No quiero casarme contigo, Roberto, ni contigo ni con nadie.

– Pues creo que vamos a tener que dejar de vernos, yo no puedo seguir así.

– Me parece estupendo.

Gloria se levantó de la cama sin molestarse en taparse porque para qué, ella nunca tuvo el pudor que tenía yo; se fue a la ducha y cuando salió, Roberto ya no estaba. Hasta que la dejó embarazada.

– ¿Estás segura de que es de él?

– Si esa pregunta viniera de otra persona, me ofendería.

– Pero como viene de mí, no. Dime, ¿segura?

– Segura. En estos dos últimos meses no he estado con otro que no haya sido él, para mi sorpresa, la verdad. Si hubiera sido así, al menos tendría la sartén por el mango.

– ¿Qué quieres decir?

– Ay, ya conoces a Roberto, es de los que se quieren hacer cargo de todo, de los que se comprometen hasta con las piedras…

– ¡Gloria, que estás hablando de un hijo, no de una piedra!

– Ya lo sé, ya lo sé, esto todavía es muy confuso para mí. No sé lo que digo. Apenas he decidido tenerlo, eso ya es un paso. – Me callé, sabía el calado de esa afirmación, sabía que para Gloria no era nada fácil todo aquello, en sus planes no entraba ser madre ahora, más bien nunca. – Mira, tu madre me dijo…

– ¿Mi madre? ¿Desde cuándo lo sabe ella?

– Desde anoche. A ver si te crees que es tan fácil presentarse en una casa ajena a las tantas de la madrugada sin dar una explicación de peso.

– No me lo puedo creer.

– Ni yo, pero ahí estábamos, tu madre y yo, delante de una limonada a las tres de la mañana. Todo lo surrealista que te puedas imaginar. Y me vino hasta bien.

– ¿Qué te dijo? – Lo pregunté a sabiendas de que no quería escucharlo.

– Que había hecho bien al elegir tenerlo.

– ¿Solo eso?

– Solo eso, pero con un ímpetu que supe que era la decisión correcta.

Nos tumbamos en las toallas y miré de reojo el cuerpo de Gloria, estaba tan escultural como siempre, aún no se le notaba nada. Tampoco era posible, solo estaba de una falta, al menos es lo que pensaba yo. Durante la semana me iría desgranando detalles sórdidos de sus encuentros con Roberto en las últimas semanas, del momento aún más sórdido de predictor y de la larga charla infructuosa que tuvo con su madre. Pero eso vendría en los días siguientes. De momento, a Gloria le quedaban un par de semanas de relax en el pueblo, un pueblo que parecía haberse convertido en refugio de las almas perdidas de la ciudad.

 

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte

II. Eleonora

III. Mi vida sin mí

IV. Aventuras animadas de ayer y hoy presentan… ¡Sorpresa!

V. Vuelta a empezar

Sigue leyendo…

VII. Verano azul

VIII. Hola, Pepe, soy Carmen

Es Carmen!

Estándar