Es miércoles, es Carmen!

image

Carmen podría preguntarse “¿Qué hubiera sido de mi vida si…?” en muchas ocasiones: si no hubiera conocido a Ramón de forma errónea en la puerta de aquel cine, si Ramón no hubiera muerto, si Ramón no hubiera muerto de ese modo, si no hubiera decidido irse al pueblo, si no hubiera conocido – o reconocido – a Pepe… Pero es que si no hubiera pasado todo esto, Carmen no sería Carmen y su suerte sería otra.
Disfrutad de Carmen! en breve con este microcuento que Carmen! en extenso vuelve la semana que viene.
¡Disfrutad de las vacaciones!

Anuncios
Estándar

image

¡Felices Fiestas!

Imagen

Buenas noches con Carmen!

Retazos de la suerte de Carmen para dar las buenas noches en las redes sociales. Porque un poco de Carmen! es mucho.

#BuenasNoches con Carmen!

Do you Carmen!?

Estándar

Las historias de Carmen: Yo tomo Nescafé

Este no es un post patrocinado, nada más lejos de la realidad. Pero sí es un post de agradecimiento. Hace unos días me llegó la taza roja de Nescafé y se puso punto final a una experiencia que, para ser sincera, es la primera vez que me pasa.

Todo comenzó con un tuit que lancé en el que probaba el nuevo Nescafé Vitalissimo y me preguntaba si me ayudaría a sobrellevar la jornada siendo mamá de dos. Eso fue un domingo, el lunes el CM de Nescafé me respondía y un par de tuits más tarde, me decía que me enviaba una taza roja.

Bebo Nescafé desde hace años, pero he decidido que sea Carmen, la protagonista de mi relato, la que cuente gran parte de mi experiencia como si de una de sus historias se tratara porque me ha resultado más divertido. Lo dicho, el 99% de lo que aquí cuenta Carmen es verídico, el otro 1% es real. 😉


2015-10-11 08.31.26

Yo tomo Nescafé

Sí, lo confieso, yo tomo Nescafé. Tomo Nescafé desde tiempos inmemoriales, que para mí son los catorce o quince años, Dios mío, llevo más de la mitad de mi vida tomándolo. He crecido con su logo de letras cuadradas hasta llegar a este último, lleno de curvas, con el que me siento más identificada, cómo no. Comencé a tomar Nescafé cuando dejé de comer pan con las comidas, abandoné el Cola-Cao y empecé con el arroz hervido y las ensaladas en mis cenas. Fue esa época de la adolescencia en la que crees que haciendo varios cambios en tu dieta vas a poder tener algo de control sobre su cuerpo y, bueno, algún resultado dio: menos Cola-Cao fue menos chocolate y fueron menos granos en la cara (ahora dicen que el chocolate no está relacionado con el acné, déjenme que discrepe); pero menos pan y más arroz hervido en las cenas no fueron sinónimos de delgadez, ahí ya estaba escrito mi sino de mujer de armas tomar hasta en las cartucheras de mi cuerpo.

Luego, mi vida ha pasado por altibajos de tantos tipos que no sé ni cómo clasificarlos y de las pocas cosas que han permanecido imperturbables en ella ha sido Nescafé, qué remedio, durante años he trabajado en un sitio donde desayunar se veía mal y tenía que ir bien pertrechada de casa. Y yo, que soy de Nescafé en vaso de leche, lo acompañaba de una tostada de aceite a una de esas horas que no deberían existir. Ya no era una cuestión de adelgazar o de proteger mi cara de los estragos de las espinillas (debo decir que tengo un cutis fantástico), era que mis desayunos en casa tenía sabor a Nescafé y me era necesario para empezar el día. Y también guardo en el fondo de la despensa uno descafeinado, que por la noche a veces me entra la morriña de terminar el día con una cena tipo abuela: vaso de leche con tostada, pero esta vez de mantequilla. Y aunque mi abuela y mi madre son más de Eko, esas cenas también son marcas de la casa.

Tengo que reconocer que las cápsulas han entrado en mi vida y que todavía mi máquina sigue ocupando gran parte del espacio útil de la cocina de mentira que me ha tocado en suerte, sin embargo, el sabor a casa, a hogar, a tarde de lluvia refugiada en la mesa de camilla del salón me lo sigue dando solo un trago de Nescafé. Y si es en una de sus tazas rojas, mejor.

2139223

Estándar

Recordando los mejores capítulos: Carmen, mi suerte en la vida

Me gusta recordar cómo empezó todo, cómo el germen de un relato corto que no tenía más pretensiones que llenar un espacio en blanco con una historia que me rondaba la cabeza hacía días ha dado lugar a lo que hoy es una historia en la que vuelco gran cantidad de ilusión cada semana.

De vez en cuando, por tanto, traigo a primera plana del blog ese germen, ese relato corto: “Carmen, mi suerte en la vida”.

Carmen 1.

Estándar

Lee Carmen! donde y cuando quieras

 

viernes

Viernes, relax y Carmen!

Desayuno

Desayuno y Carmen!

IMG_20150905_103618

Café, tostada y Carmen!

IMG_20150905_195509

Rocío y Carmen!

IMG_20150906_120828

Domingo por la mañana, cama deshecha y Carmen!

Una de las ventaja más grandes de un relato por entregas que se ofrece gratuito en Internet (aparte de gratuito, ¡gratuito!) es que lo puedes leer donde y cuando quieras. Con tu smartphone, tu tablet o tu ordenador – y un poquito de wifi – puedes acceder a él cuando más te apetezca o cuando más lo necesites, como es en un viaje de tren, en la cola de la frutería o en esa hora muerta de la oficina en la que nadie está mirando lo que haces.

Con esa idea, he lanzado en Instagram una campaña en la que Carmen! acompaña a todos en todos los momentos del día. Tómate un café con ella, remolonea un domingo por la mañana en la cama leyendo su suerte o relájate un viernes por la tarde poniéndote al día con el último post del miércoles.

Y recuerda que… los miércoles, son Carmen!

Engánchate a Carmen!

Estándar