Es miércoles, es Carmen! 

No lo olvides, los miércoles siguen siendo de Carmen! 

Carmen! tiene un largo camino por delante y albergo grandes proyectos para ella. Por eso, busca en el blog y descubre, ponte al día o relee La Suerte de Carmen porque dentro de poco desaparecerá y no será que no te advertí. 

¡Arriba el Chick-lit! 

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Carmen, la suerte está echada: XXVI. Escenas (2)

XXVI.2

Cuando escuché las llaves en la cerradura, la adrenalina se me disparó. En lugar de levantarme e ir a su encuentro, me quedé en el sofá como si una enorme piedra me impidiera hacerlo; comencé a respirar entrecortado y las manos me temblaban, dos situaciones muy parecidas en demasiado poco tiempo, eso no lo aguanta ni el mejor de los cuerpos.

– Hola, cariño. – “Cariño”, Alberto sabía que no me gustaba mucho que me llamaran así. Se lo permitía a Gloria solo porque hacía años que la conocía… Quizá esa fuera otra señal, ¿aguantaría si Pepe me dijera “cariño”? Probablemente. Mierda.

– Hola, Alberto. – Y entonces sí me levanté. Sentí como si toda mi sangre acudiera a mi cabeza para ayudarla y que no me hiciera caer. Me estiré los vaqueros y, enfundada en mis sandalias de esparto con cuña para estar un poco más a la altura de mi interlocutor, lo miré de frente. Él no dijo nada obvio ni se preocupó probando razones diferentes a las que había. Dejó las llaves en la mesa, se acercó a mí y me abrazó. Lo noté aspirar con su nariz pegada a mis rizos y sus manos, esas manos grandes y firmes, recorrieron mi espalda. Yo respondí al abrazo con la mayor sinceridad de la que pude hacer acopio.

– Te vas.

– Me voy. Creo que sobra decir que no es justo ni para ti ni para mí, no es justo para ninguno de los dos.

– No te voy a pedir que te quedes.

– Te lo agradezco.

– Pero sí te voy a pedir que pases esta noche conmigo. – Me moría por decirle que sí, sus manos en mi espalda más que arder, quemaban, y la intimidad que da una circunstancia como la que estábamos viviendo no dejaban indiferentes a mis terminaciones nerviosas.

– No, Alberto, no puedo. – Y se acercó para besarme haciéndome más difícil la decisión de marcharme con lo puesto.

Antes de esto…

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada

I. Historias que acaban, historias que comienzan

II. La historia que comienza

III. La fiesta

IV. Llamando a mi controlador, llamando a Gloria

V. Reflexionando que es gerundio

VI. Vacíos y llenos

VII. Instalando sensaciones, emociones y estados de ánimo

VIII. El proyecto Carmencita

IX. Encuentros en la tercera fase

X. Déjà vu (O la noche esotérica 2)

XI. Un recuerdo, una nostalgia, un dolor

XII. Puntos, comas e inflexiones

XIII. El hotel

XV. En un parque cualquiera

XVI. El plan de Gloria

XVII. El restaurante de Pepe

XVIII. Un par de cosas

XIX. Caminando hacia el borde del precipicio

XX. Un viaje a las estrellas

XXI. ¿Perdona?

XXII. La cocina

XXIII. ¿Amor del bueno?

XXIV. Adiós, Pepe, adiós

XXV. Bajas que suben el pan

XXVI. Escenas

Es Carmen!

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Es miércoles, es Carmen!

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Carmen podría preguntarse “¿Qué hubiera sido de mi vida si…?” en muchas ocasiones: si no hubiera conocido a Ramón de forma errónea en la puerta de aquel cine, si Ramón no hubiera muerto, si Ramón no hubiera muerto de ese modo, si no hubiera decidido irse al pueblo, si no hubiera conocido – o reconocido – a Pepe… Pero es que si no hubiera pasado todo esto, Carmen no sería Carmen y su suerte sería otra.
Disfrutad de Carmen! en breve con este microcuento que Carmen! en extenso vuelve la semana que viene.
¡Disfrutad de las vacaciones!

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Ayer no hubo Carmen! Unos problemas técnicos me impidieron llegar a tiempo y obligaron a este relato por entregas a tomarse otra semana de vacaciones. Es lo que tienen las nuevas tecnologías, te facilitan la vida, pero cuando fallan, ¡los destrozos son garrafales!

Para compensar esta circunstancia, os propongo lo siguiente: ¿felicitamos a Carmen por el día de su santo con un microcuento? Y ya, de paso, felicidades a todas las Cármenes, tenéis un nombre muy especial.

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microcuentos Carmen

Felicidades, Carmen, con un microcuento

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Un microcuento para Carmen!

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Carmen! también es microcuento

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