Lee Carmen! donde y cuando quieras

 

viernes

Viernes, relax y Carmen!

Desayuno

Desayuno y Carmen!

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Café, tostada y Carmen!

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Rocío y Carmen!

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Domingo por la mañana, cama deshecha y Carmen!

Una de las ventaja más grandes de un relato por entregas que se ofrece gratuito en Internet (aparte de gratuito, ¡gratuito!) es que lo puedes leer donde y cuando quieras. Con tu smartphone, tu tablet o tu ordenador – y un poquito de wifi – puedes acceder a él cuando más te apetezca o cuando más lo necesites, como es en un viaje de tren, en la cola de la frutería o en esa hora muerta de la oficina en la que nadie está mirando lo que haces.

Con esa idea, he lanzado en Instagram una campaña en la que Carmen! acompaña a todos en todos los momentos del día. Tómate un café con ella, remolonea un domingo por la mañana en la cama leyendo su suerte o relájate un viernes por la tarde poniéndote al día con el último post del miércoles.

Y recuerda que… los miércoles, son Carmen!

Engánchate a Carmen!

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Las historias de Carmen: Yo, bachata

Me gusta bailar. Parece la consecuencia natural de tener curvas: moverlas es lo más lógico para saber convivir con ellas. Yo siempre he bailado en las discotecas, mi actitud se alejaba bastante de la de todas esas chicas que iban allí a ligar con su postura de ataque-no ataque que las caracterizaba, a saber, “espero con mi copa a que vengan a mí y mantengo contacto visual solo con aquellos que quiero que lo hagan”. Al llegar, me lanzaba a la pista y me daba igual lo que pincharan en ese momento e incluso al final de la noche, rayando la mañana, cuando lo único que se le ocurría al dj para echar a los últimos pesados era poner sevillanas, ahí estaba yo, dando vueltas sola.

Mi abuela siempre ha dicho que las Cármenes de mi familia han sido bailongas, digamos que puede tratarse de otra de esas características de mi estirpe junto con las curvas, el pelo rizado o el busto generoso. Cuando me veía tan resuelta ya fuera con música disco como con rock puro y duro – que a todo le ha dado una a lo largo de su vida –, me miraba, entrecerraba los ojos (con esa forma suya tan peculiar) y sentenciaba: “Esta niña lo lleva en los genes, claro, yo era un crack (¿un crack?) con el pasodoble, menudos pasodobles nos marcábamos el abuelo y yo en la feria del pueblo”.

Por eso, cuando con veintitantos me apunté a clases de bachata, a nadie le sorprendió. Quizá sí el estilo, pero no el hecho de querer aprender a bailar algo con un pelín de conocimiento. Subida a mis tacones de baile me sentía poderosa, algo así como atractiva, ya iba dándome cuenta de lo seductoras que le resultaban las curvas a muchos hombres y en esos momentos en los que la música me indicaban mis movimientos, más aún. Y conocí a Ernesto, el eterno cubano, ese con el que rompí a los seis meses por la gran complicidad que se había creado entre mi madre y él, ese con el que mantuve un ligero contacto para solventar ciertos momentos de sequía emocional. Y lo esperaba con ilusión antes de cada encuentro porque bailábamos antes de meternos en la cama. Me volvía a poner mis tacones de baile y mi ropa de competición – si me cabía, todo iba por rachas –, y los preliminares eran muy sensuales. Y no, no es que yo me presentara a ninguna competición, es que me metí tanto en el papel que necesitaba tener la ropa adecuada para ello, creo que ya me vais conociendo. En la vorágine amorosa con Pepe intenté que bailáramos, pero fue inútil, no había manera de que aquel cuerpo grande y entregado – porque otra cosa no, pero ganas le puso – diera un paso a derechas. Casi mejor, a cada cual lo suyo, y el baile siempre sería territorio de Ernesto.

Y os preguntaréis: “¿Bachata? ¿Por qué bachata?”. Pues porque los ritmos latinos me vuelven loca y como diría mi abuela, son la consecuencia inmediata del pasodoble, ahí es nada.

Por último, si os apetece, os dejo con un temita de bachata ¡que me encanta!

Es Carmen!

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Uñas rojas

Te invito a leer La Suerte de Carmen.

Este es un relato por entregas que yo enmarco en el chicklit,

pero que tú puedes catalogar como mejor te parezca.

Si no la conoces, te la presento aquí.

Y si quieres empezar a leerla ya, pincha en este enlace.

Sonríe cada miércoles con una nueva entrega de Carmen! en el blog

y cada fin de semana con una de sus historias.

Si te enganchas a Carmen! pronto dirás:

Es miércoles, es Carmen!“.

Deja que Carmen! pinte tu vida

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Ayer no hubo Carmen! Unos problemas técnicos me impidieron llegar a tiempo y obligaron a este relato por entregas a tomarse otra semana de vacaciones. Es lo que tienen las nuevas tecnologías, te facilitan la vida, pero cuando fallan, ¡los destrozos son garrafales!

Para compensar esta circunstancia, os propongo lo siguiente: ¿felicitamos a Carmen por el día de su santo con un microcuento? Y ya, de paso, felicidades a todas las Cármenes, tenéis un nombre muy especial.

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microcuentos Carmen

Felicidades, Carmen, con un microcuento

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Carmen!, un relato on-line por entregas

Carmen! es un relato on-line por entregas. Hacer un relato de este tipo tiene muchas ventajas y algún que otro inconveniente. Las ventajas están claras: escribo, escribo y escribo y doy a conocer lo que escribo que en definitiva es el objetivo de cualquiera que lo hace. Cada vez tiene más seguidores, pero aunque lo siguiera una sola persona, mi compromiso para continuar con La Suerte de Carmen sería el mismo. ¿El inconveniente? Cualquiera que se atreva a lanzar algo de forma gratuita a Internet sabe que el mayor riesgo que corre es que te pillen la idea, le den una vuelta, lo hagan suyo y luego, si te he visto no me acuerdo.

Esto último lo he pensado muchas veces, muchas, tantas que he tenido que dejar de hacerlo. Por un lado porque como lo pensara algo más, dejaría de publicarlo y eso me da suficiente adrenalina de la buena como para aficionarme a hacerlo (a lo que me aficiono es a que me lean en realidad); por otro, porque ahora mismo la creación de todo el Universo de Carmen me da tanto que no me compensaría.

Son varias las experiencias de este tipo de las que tengo conocimiento, historias on-line por entregas que han llegado lejos. Carmen! va sin prisa pero sin pausa: tengo mis lectores fieles, comentarios todas las semanas, comentarios que me han llegado al alma (recuerdo uno que me decía que la historia era potente) y amigas que incluso hablan conmigo por teléfono de Carmen! ¿Qué más puedo pedir? Solo una cosa: seguir escribiendo Carmen! y seguir haciendo del miércoles un acontecimiento. ¿Lo haces también tuyo?

Conoce a Carmen, una mujer que se ha encontrado con su suerte en la vida, ha buscado una suerte mejor y ha echado sus cartas apostando por ella. Carmen, que ha aprendido a vivir y lidiar con sus curvas haciendo de ellas su seña de identidad junto con una personalidad arrolladora que evoluciona conforme lo hace el relato. Lee Carmen!

Carmen, mi suerte en la vida – Primera temporada. – Completa

Carmen, buscando mi suerte – Segunda temporada. – Completa

Carmen, mi suerte está echada – Tercera temporada. – Publicándose

 

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